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LAS EMOCIONES A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS


Querida Comunidad:


En esta oportunidad, el texto de estudio del mes quiere iluminar una realidad que todos vivimos a diario y que afecta todos nuestros entornos. Nos referimos a las emociones. Somos personas sensibles y a veces perdemos el control en nuestras reacciones. También en ello la Palabra de Dios nos ilumina y nos ayuda a descubrir el camino correcto en lo que se refiere al control emocional.


Las emociones son una gran herramienta que Dios usa para ayudarnos a comprender lo que está sucediendo en nuestros corazones, pero que no necesitan controlar nuestro comportamiento. 


No debemos permitir que nuestras emociones negativas, es decir, aquellas que son pecaminosas, nos controlen.


Escuchar y obedecer la Palabra de Dios nos ayuda a entender las propias emociones y nuestra capacidad de controlarlas. La primera forma en que lo ha hecho es cambiando la forma en que pensamos. 


La mayoría de las ocasiones nuestras emociones se encuentran sujetas a lo que pensamos. Pero Romanos 12,2 dice: «No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta». 


Como cristianos, no debemos pensar ni comportarnos de la misma manera que el resto del mundo. Entonces, ¿cómo se transforma la mente? Veamos lo que dice 2 Corintios 3,18: «Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu».


¡Al contemplar la gloria de Cristo, estamos siendo transformados a su semejanza a través de la obra del Espíritu Santo! Y ser transformado a la semejanza de Cristo significa que mis pensamientos, mis emociones y mi comportamiento están más alineados con los suyos. Y la mejor manera de contemplar la gloria de Cristo es leyendo, estudiando y meditando la Palabra de Dios. A través de las páginas de las Escrituras es donde aprendemos sobre Jesús y Su vida, Sus pensamientos y Su corazón.


Al pasar tiempo en la Palabra, Dios ha sido clemente para cambiar nuestros pensamientos para que estén acorde a Su voluntad y, por lo tanto, nos ha ayudado a experimentar emociones menos negativas y pecaminosas. Estar en la Palabra de Dios es el mejor lugar para comenzar.


Nunca olvidemos que «Dios tiene el control de todas las cosas (Job 12,10, Proverbios 19,21). Él siempre provee (Mateo 6,31-32). Dios usa muchas de nuestras situaciones fuertes para nuestro bien (Romanos 8,28). No tengo qué temer porque Dios está conmigo (Salmo 27,1). Esta línea de pensamiento de la mano de la Palabra toma las preocupaciones que surgen de las difíciles situaciones que se nos presentan a diario y las lleva cautivas a Cristo. Reformulemos las pruebas de acuerdo con las Escrituras. Si así lo hacemos, comenzaremos a sentir paz en medio de la situación, y las emociones de tristeza, frustración, ira y preocupación comenzarán a desaparecer en las manos amorosas de Dios. 


Hacer esto es a lo que se refiere Pablo en 2 Corintios 10,5 cuando escribe: «Destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo». Es decir, identifiquemos lo que estamos pensando y verifiquemos si se alinea con la verdad de Dios. Si no es así, es una mentira y debemos dejar de pensarlo y reemplazarlo con la verdad.


Ahora, esto requiere algo de trabajo de nuestra parte. No es fácil. Entonces, cuando comiences a sentir una emoción negativa, detente e identifica lo que estás pensando. Si es mentira, ve a tu concordancia u otro recurso bíblico para ayudarte a encontrar la verdad que tu corazón necesita. Luego, cuando encuentres un pasaje o un versículo que combata la mentira, léelo, memorízalo y ve a él con la frecuencia que necesites. 


Hacer esto funciona para transformar tu mente y formarte para que seas más como Cristo. Mientras tus pensamientos más se sometan a Cristo, tus emociones también lo harán. 


El otro paso práctico que debemos tomar para controlar más las emociones es orar con un corazón de gratitud. En 1 de Tesalonicenses 5,16-18 dice: «Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús». Si descubro que no estoy experimentando gozo y me siento abrumado por una emoción negativa, he aprendido a parar y a examinar dónde están mis pensamientos en cuanto a la gratitud hacia Dios. 


No importa lo que esté sucediendo en tu vida, siempre hay algo por lo que estar agradecido. Como hijos de Dios, siempre podemos estar agradecidos por la cruz y la salvación que tenemos en Cristo. Orar y hacerlo con agradecimiento es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Entonces, cuando mis emociones me abruman, he comenzado a practicar el agradecimiento porque esto es lo que Dios desea para mi vida. Y te sorprenderás de cómo el Espíritu Santo lleva nuestras oraciones de agradecimiento a Él y comienza a transformar nuestras emociones para que podamos regocijarnos siempre.


Estar en la Palabra de Dios debe transformar completamente nuestra forma de pensar y, por lo tanto, ha de transformar la frecuencia con la que sentimos emociones negativas. Dios nos permite aprender a replantear situaciones difíciles y desafiantes en la vida a través de un lente más bíblico. Al ocurrir esto, las emociones han sido más sumisas a Cristo y encontraremos por la gracia de Dios la libertad para no ser controlados por ellas. 


Hermanos, sí es posible tener nuestras emociones y nuestro comportamiento bajo control para glorificar a Dios sin importar lo que estemos experimentando. Así que, continuemos en nuestra Comunidad la cercanía con la Palabra de Dios en las Cuatro Dimensiones y tendremos paz en el corazón.